Perdiendo el contacto físico. El trabajo de cohesión de equipos más necesario que nunca.

Actualmente una de las frases que más utilizadas en las redes sociales del entorno laboral es: «el teletrabajo ha venido para quedarse». Multitud de artículos proporcionan consejos de cómo ser más productivos con el teletrabajo o de cómo implantarlo con éxito. Todos hablan de las bondades del teletrabajo y de todas aquellas cosas buenas (que son muchas) que nos aportará, y muchas empresas ya piensan en mantenerlo o promocionarlo una vez acabe la situación actual.

Ninguno de estos artículos habla de lo que perdemos con el teletrabajo, el contacto físico, el contacto directo con la mirada, la comunicación presencial, la proximidad, los olores, el tacto, etc.

Sí, todo esto se pierde con el teletrabajo y hay que tenerlo presente.

Para poner algún ejemplo, teletrabajando no podemos percibir si nos dan la mano fuerte o floja, ni los movimientos de interés o apatía de todos participantes de la reunión, ni el ruido de una pierna que vibra de nervios bajo la mesa, ni el feedback tímido pero vital de una respiración, una mirada, un sonido o un pequeño gesto casi imperceptible. De momento, con la tecnología actual, perdemos una gran cantidad de comunicación no verbal.

Los seres humanos somos animales sociales. Muchos de los neurocientíficos atribuyen parte de la responsabilidad de las grandes dimensiones y complejidad de nuestro cerebro (en relación con nuestro cuerpo) debido al desarrollo de nuestra capacidad de vivir en sociedad. Nuestro cuerpo y cerebro han evolucionado durante miles y miles de años para vivir en sociedad. Esta forma de vivir nos ha permitido sobrevivir como especie. Es normal pues, que si pasamos a funcionar como comunidad a distancia en una generación, este hecho nos afecte, tanto a nivel productivo como a nivel mental y emocional.

Gran cantidad de procesos biológicos se ven afectados por el hecho de vivir en comunidad. Multitud de expertos apuntan la confianza como el fundamento indispensable de la cohesión de los equipos y de la conducta colaborativa. Es decir, para que los equipos de personas estén cohesionados y ofrezcan un rendimiento elevado, la confianza es el primer paso.

Ahora bien, cuando profundizamos en los procesos biológicos de la confianza (procesos cerebrales, hormonas y neurotransmisores que intervienen) descubrimos que, en gran parte, la confianza se genera con el contacto físico y la interacción de los miembros del equipo o comunidad. Estos procesos humanos que han tardado miles de años en evolucionar, me parece que no les cambiaremos en una generación.

Este hecho da que pensar. Las empresas con una cultura organizacional basada en el teletrabajo que quieran fomentar la cohesión y colaboración de sus equipos, para estos ofrezcan más rendimiento, deberán dedicar recursos y tiempo en fomentar esta interacción directa (y si puede ser presencial).

Serán organizaciones maduras las que entiendan que las actividades de cohesión de equipos van a ser más necesarias que nunca. Durante un tiempo, las tendremos que realizar respetando distancias o teniendo en cuenta las máximas condiciones de seguridad, pero serán más necesarias que nunca.

 

Marc Pujol

Responsable de Factor Humano de Amtté